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No todo está perdido en tu pareja

Los primeros cuatro meses fueron maravillosos, el primer año increíble, durante el segundo empezamos a darnos cuenta de detalles que interfieren en nuestra relación pero por una razón u otra no prestamos atención a esos detalles ni nos planteamos darle una solución.

Ahora, después de unos años, muchas son las cosas que nos separan o distancian y  no sabemos o hemos olvidado lo que nos unía.

¿Te resulta familiar? Seguro que en alguna ocasión, tú o algún amigo,  habéis  tenido esas sensaciones.

En todas las parejas en crisis  se dispara un mecanismo psicológico particular: cada uno considera a la pareja como el principal responsable de la situación de tensión que se ha venido a crear. En otras palabras, cada uno cree ser la portadora de la razón y, entonces, el verdadero problema es el mal carácter de la pareja.

Este modo de ver las cosas causa grandes dificultades en la relación ya que cada uno se cierra en sus ideas e intenta presionar el otro para que cambie.

Las personas son lo que son, no lo que a nosotros nos gustaría que fueran. Acéptalo de una vez. Tu pareja quizás no sepa hacerlo mejor, no crea que puede hacerse mejor o no esté preparada para intentar un cambio.

Ten en cuenta que  no se puede delegar en la otra parte la felicidad común, así que empieza a hacer algo tú para que esto mejore.

¿Prefieres tener razón a ser feliz? Ya sabemos que una pareja es cosa de dos. Qué tu pareja podría tomar también la iniciativa y tratarte mejor. Todo eso es cierto, también lo es que sólo puedes cambiar aquellas cosas que dependen de ti.

Si estás dispuesto a no quedarte de brazos cruzados, esperando a que la vida, el tiempo, la suerte o los demás te resuelvan la vida, haz algo ya.

Es probable que estos consejos no te darán la solución definitiva a todos tus problemas de pareja pero servirán de ayuda para que empieces a disfrutar, y no sufrir, con tu relación.

  • En primer lugar, recuerda que cuando mejor te sientes contigo mismo también disfrutas más de la compañía de tu pareja. Por ello, busca tu propio espacio para llevar a cabo tus aficiones, quedar con tus amigos y cultivar tu independencia. Ten constancia para buscar tu propio espacio y evita la peligrosa dependencia.

Refuerza tu autoestima, haz cosas (dentro de tus posibilidades) que te permitan sentirte mejor contigo misma y que no tengan nada que ver con él. Puede ser tan sencillo como hacer una nueva receta de cocina, ir a la peluquería, apuntarte a un curso, conversar amigablemente con alguien desconocido, cuidar tu dieta, hacer ejercicio, etc. Se trata de aprender alguna habilidad nueva,ponerse pequeñas metas o simplemente disfrutar de cosas sencillas.

Dentro de la relación, piensa menos en ti, dialoga más y aprende a ceder.

En la relación no sólo tú eres importante, también es alguien especial tu pareja. Ten empatía y ponte en su lugar.

  • Cuando tu pareja haga algo agradable (Ej.: Te ayuda recogiendo la mesa, se ocupa del niño, llega de buen humor, etc.) reconóceselo con un beso, una sonrisa o una palabra amable. Que se dé cuenta de que te gusta, no te quedes pensando “algo querrá”,… y pongas mala cara. A todas las personas nos gusta gustar, si se da cuenta de que así lo consigue tienes más posibilidades de que repita esas conductas agradables.

Nunca se te ocurra aprovechar que hace algo bueno para echarle la charla o intentar solucionar conflictos de otro tipo, Ej.: “ves como cuando quieres puedes resultar adorable”.

  • Si tienes que dar tu opinión, primero escucha atentamente lo que tiene que decirte, no te apresures en contestar, cuando haya acabado  puedes responder de la siguiente forma:

“Entiendo que…” (Demuestras que has comprendido su idea, muestras empatía y, si es posible los puntos de acuerdo con su postura)

“También es cierto qué…” (Procura no usar un PERO… porque parece que lo anterior no vale). Das tu opinión o argumentas con hechos otro punto de vista distinto al escuchado. Si vas a dar tu opinión subjetiva, utiliza mensajes “YO”, habla por ti, y no hables con el tú por delante.

¿Qué podríamos hacer?…” (Propones un cambio que satisfaga a ambas partes)

Se trata de que des pie al diálogo y la negociación en lugar de cerrarla con ataques personales, exigencias, malos modos, gestos de impaciencia, etc.

  • Demuéstrale tu afecto habitualmente, incluso cuando no esteis de buenas. Utiliza muestras de cariño , se trata de que tu gesto sea agradable, destierra, los gestos desairados, las voces.

Williams James (un prestigioso psicólogo) decía: ¿estamos tristes porque lloramos o lloramos porque estamos tristes? El cambio físico influye en nuestro cambio mental y a la inversa.

  • Si está el ambiente muy tenso por su parte o por la tuya… aplaza la conversación para otro momento. Las cosas no son ahora o nunca: “Ahora estamos muy alterados y nos podríamos decir cosas de las que luego nos arrepintamos, por favor dejemos esta conversación para más tarde, ¿qué tal mañana por la mañana cuando hayamos descansado?”

A veces, si la parte alterada eres tú, puede bastar con que controles tu impulsividad, ¿cómo? Desaparece por un rato de la escena, vete a otra habitación, a la calle con cualquier excusa, deja que tu adrenalina vuelva a los niveles normales y elige qué quieres hacer, cómo quieres actuar.

Pensamos con más claridad cuando tomamos distancia de nuestros problemas. Tomamos distancia cuando diversificamos nuestra atención, nos olvidamos por un rato del asunto y podemos volver a ello viéndolo desde otro punto de vista, con otro ánimo, con otras experiencias.

No dediques toda tu energía en preocuparte por tu relación de pareja. No le dediques toda tu energía ni todo tu tiempo a darle vueltas al asunto.

No seas catastrofista pensando todo lo que va mal y lo que podría ir aún peor. Se positiva, disfruta de lo que la vida te ofrece, de lo que sí va bien, de lo que aún puede ir mejor. Cambiará tu estado de ánimo, la importancia que le das a las cosas, tu actitud ante las dificultades.

Empieza a darle valor a las pequeñas cosas y a disfrutar de tu pareja.

 Foto: Filckr

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