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Control en Juegos de Azar

Azar: Causa o fuerza que supuestamente determina que los hechos y circunstancias imprevisibles o no intencionados se desarrollen de una manera o de otra.

Cuando tiramos una moneda al aire existe un 50% de probabilidades de que salga cara o cruz. Si volvemos a tirar la moneda, el contador se pone a cero y la probabilidad vuelve a ser del 50%. Si repetimos esta tirada durante horas, minutos o días, la probabilidad de que salga cara o cruz no aumentará.

La moneda no tiene memoria para saber cuantas veces la hemos lanzado o para saber cuales son los resultados que han salido hasta ahora. Es azar.

En el jugador patológico existe una idea errónea de que se puede controlar el resultado, se piensa que en función de cómo estamos jugando o los resultados previos obtenidos el resultado variará.

Es muy común escuchar a un jugador diciendo que la máquina “está a puntito” o “está caliente” porque alguien, o uno mismo, ha estado jugando previamente y no le ha tocado nada y por lo tanto se espera que el azar (o suerte, como lo describiría un jugador) cambie a su favor.

Esta forma de pensar recibe el nombre de Ilusión de control, es decir se cree que se tiene cierto control acerca de los resultados que se van a obtener por hacer, o dejar de hacer, determinadas cosas.

De acuerdo con esto, si yo tengo la certeza que puedo influir en el resultado voy a seguir intentando distintas estrategias hasta que lo consiga y de vez en cuando obtendré el premio, (no por las estrategias realizadas sino por puro azar), y hará que el resultado, de alguna forma, refuerce la idea de que tengo capacidad de influir en él.

De ahí que este sea uno de los pensamientos, distorsionados, que mantienen el juego ya que si yo creyera que el resultado depende de puro azar (esa moneda al aire que no tiene memoria) jugaría de forma esporádica, o nunca, pero no repetiría de forma obsesiva el juego ya que los resultados, en ningún caso, dependen de mi.

El azar es una casualidad.

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