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Lo pienso, pero no tiene que ser cierto

Has quedado con alguien que acabas de conocer, pasa media hora de la hora acordada y esta persona no llega , a tu mente acuden pensamientos tales como, “no quiere verme…lo ha pensado mejor…es por mi culpa…no le gusta como soy…”, después de esto, comienzas a irritarte y a sentirte mal. ¿Te suena?

Este es un claro ejemplo de pensamiento automático y de distorsión cognitiva. Pero ¿en qué consisten los pensamientos automáticos?

Los pensamientos automáticos son nuestra charla interna o auto diálogo interno con nosotros mismos.

A menudo forman “versiones” subjetivas de las cosas que nos ocurren, que suelen ser bastantes erróneas, en el sentido de dar una falsa imagen o interpretación de las cosas y los hechos, por lo que se le dice que están basados en “distorsiones cognitivas”.

Estos pensamientos se diferencian de la forma de reflexionar y analizar los problemas que tenemos las personas en estados anímicos de mayor calma o sosiego, nuestros “pensamientos racionales”, que intentan de adaptarse a los problemas y analizarlos para intentar resolverlos. En el ejemplo anterior, lo racional sería pensar que ha tenido algún problema para no acudir, un atasco, un percance de última hora, llamar a esa persona y aclarar lo sucedido.

Los pensamientos automáticos surgen, básicamente, de las creencias.

Las creencias, lo que se piensa sobre algo, más firmes  son interpretaciones tan arraigadas y profundas que las personas no son conscientes de ellas. Se han desarrollado a lo largo de nuestra vida y son definiciones, evaluaciones e interpretaciones de nosotros mismos y de los demás.

Aquí os dejo unas pistas para identificar los pensamientos automáticos:

  • Son charla interna referida a temas muy concretos: Una persona que teme ser rechazada por otros se dice a sí misma: “La gente me mira y me ve estúpido”.
  • Aparecen como mensajes en forma de “palabras claves”: Todo, siempre, nunca o nada, “Todo me sale mal”, Debería: “No debió hacer esto”, “No debería haber tenido este fallo”.
  • Los pensamientos automáticos son involuntarios: Entran de manera automática en la mente. Son “reacciones espontáneas” ante determinadas situaciones donde aparecen fuertes sentimientos.
  • Tienden a dramatizar o “exagerar las cosas”. A menudo hacen que la persona adelante lo peor para ella. Una persona se dispone a viajar y piensa ansiosamente: “Y si ocurre un accidente”.
  • Las situaciones son según nuestro prisma por donde se miran. Así, ante un mismo acontecimiento cada persona lo interpreta a su manera creyendo “tener la razón”, sin atender a otros datos o valoraciones distintas.
  • Los pensamientos automáticos son difíciles de controlar ya que se creen como verdades absolutas.
  • Son aprendidos: Son el reflejo momentáneo de actitudes y creencias que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida en nuestras interacciones, infancia, familia y relaciones sociales.

Como los pensamientos automáticos producen errores del pensamiento, prismas cortados y desviados de los acontecimientos que ocurren, así que no siempre lo que pienso debe ser cierto.

Con estas pautas ahora debería ser más sencillo que los puedas identificar y evaluar su certeza.

Foto: Flickr

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