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Acabar las cosas que empezamos

Falta de tiempo, falta de recursos, falta de colaboración,  falta de resultados y un largo etc.  ¿te suenan estas razones?

Todo se convierte en un buen motivo para justificar nuestro abandono. Pero no son razones, no son motivos, son excusas camufladas.

¿Cómo acabar las cosas que empezamos? Cuando decidimos empezar algo, conseguimos la motivación suficiente para empezar con fuerza, dedicarle todo nuestro tiempo y nuestra energía, pero en ocasiones cuando vamos avanzando, perdemos ese impulso extra para recuperar la motivación.

  • En ocasiones es el miedo: Simplemente cuando tu mente te bombardee con excusas (en apariencia bien fundadas) tú debes de decir en voz alta:  “esto es miedo irracional. Yo mismo estoy frenando mi progreso”.
  • Plantéate si la tarea o proyecto no es algo que quieras hacer. Siéntate y piensa si realmente es algo que quieras y sobretodo que necesites. Obviamente si supone una responsabilidad laboral o algo similar, tendrás que continuar pero si no, dejarlo puede tener un efecto positivo. Si es algo que no querías hacer desde el minuto 1, dejarlo puede suponer un gran alivio.

    Si realmente quieres o tienes que hacer la tarea, pregúntate el por qué. ¿Qué conseguirás con ello? ¿Cuál es el beneficio que obtendrás? Visualiza el beneficio o el resultado , esto te ayudará a conseguir el último empujón.

  • Limitación Temporal:Desde el día uno en que te propongas en serio llevar a cabo un proyecto tienes que tener clara la fecha de finalización. Esto es crucial para evitar estar meses y meses a la deriva y sin terminar lo que un día empezaste.  La limitación temporal para acabar una tarea nos obliga a concentrar nuestro esfuerzo en terminar aquello que consideramos esencial. Hecho lo esencial, los detalles y remiendos es lo único que falta. Si necesitas mas presión, haz pública esa fecha límite, compártela con tus conocidos o déjala visible.

  • “Mini-metas”: Si se trata de que nuestra tarea es muy ambiciosa y complicada, divídela en pasos (con limitación temporal) de manera que vayas viendo que los finalizas y avanzas.

  • No procastines, no prorrogues las cosas, no despilfarres el tiempo, si realmente en determinados momentos no tienes la energía o concentración suficiente, duerme o realiza otra actividad que no te suponga “gasto” y acumula energía para enfrentarte de nuevo a la tarea. Si enlazamos actividades sin sentido, ni descansaremos ni avanzaremos en la tarea.

 Por último, retoma eso que tienes a medias ¡ya no hay excusas!

Foto: Flickr

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