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Expresando Emociones

“¿Cómo estás?”. Al saludo cordial de todos los días, la respuesta suele ser un automático “Bien, bien… ¿y tú?”. Pero si decidieras serle fiel a tus sentimientos, ¿cuál sería tu respuesta?

Crecemos identificando qué está bien y qué mal, ya desde pequeños nos enseñan la diferencia entre emociones positivas y emociones negativas. A nivel social, aún hay ciertas conductas emocionales que “no están bien vistas”, que no están aceptadas del todo (como por ejemplo: llorar).

Es muy común que, una persona que necesite desahogarse, y comience a llorar reciba un comentario del que le escucha tal como: “no te preocupes hombre/mujer, no llores”. Sin embargo… ¿se nos ocurre decirle a una persona que está asistiendo como público a un monólogo: “no te rias”?  Las emociones negativas han tomado el carácter de signo de debilidad, de poco control y esto hace, por lo tanto, que tendamos a reprimirlas, a controlarlas, esconderlas. De hecho, cuando un amigo comienza a contarnos situaciones con una gran carga emocional para el, y comienza a llorar, suelen pedirnos disculpas (“perdona por haberme desahogado llorando de esta manera”).

Hasta este punto llega nuestra necesidad de control, que, hasta se llega a pedir disculpas por exteriorizar las emociones.

Aunque nuestras normas sociales, afortunadamente, van cambiando, aún existe un matiz en cuanto a la relación que tienen las emociones con el género de las personas. Desde hace muchos años, se cree que, la mujer siente, y el hombre piensa. Por lo tanto, al hombre, todavía más, se le “obliga” a reprimir aquello que siente. Recordemos si no, una famosa canción que decía: “los chicos no lloran tienen que pelear…”.

Es un error pensar que las emociones deben ser controladas.

Cuando controlamos las emociones sólo logramos intensificarlas, a corto plazo podemos sentir alivio, pero a largo plazo será un problema.

Exteriorizar las emociones, expulsarlas, sacarlas fuera, es algo que se convierte en una necesidad para el ser humano, no olvidemos que todo lo que sucede en nuestro cuerpo es por algún motivo. Deberíamos escucharnos más y controlar menos. No dejar que las emociones fluyan puede hacer que nos lleve a padecer problemas físicos y/o psicológicos, como tensiones musculares, adicciones, insomnio, migrañas, depresión, etc.

Expresar las emociones supone una parte fundamental de nuestras vidas y nuestras relaciones, tanto con los demás como con nosotros mismos.

El derecho a sentir es un derecho que tenemos todos, comienza a darte permiso para usarlo y expresar lo que sientes.

Foto: Flickr

 

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