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Desbordados

Una vieja historia Zen cuenta que una ocasión, un prestigioso profesor universitario fue a visitar a Nian-in, un gran maestro japonés del siglo XIX. Quería saber por qué acudían tantos jóvenes a su jardín.

Se hizo anunciar con mucha pompa, dejando claro que no disponía de mucho tiempo porque debía regresar a sus quehaceres.

Una vez acogido en la casa saludó a Nan-in, sin más preambulos, le pidió que le explicara la filosofía zen. Nan-in le ofreció té y se lo sirvió muy calmoso.

Cuando la taza del profesor estuvo llena, Nan-in siguió vertiendo té hasta que la infusión se desbordó.

Al llegar a este punto, el profesor universitario saltó:

-Pero ¿no se da cuenta de que la taza está llena? Pare! Ya no cabe una gota más!

Nan-in esbozó una amable sonrisa:

-Al igual que la taza, tú estás lleno de tus propias opiniones. ¿Como quieres que te enseñe el zen si no vacías antes tu taza?

Una persona puede pensar sólo en dos o tres cosas a la vez, por lo que si dejamos que el resto de cosas se vayan acumulando en ese espacio limitado es imposible que esa parte del cerebro rinda a un alto nivel. La mayoría de nosotros va por ahí con su memoria hasta los topes, y es esa sobrecarga mental la que hace que con frecuencia estemos distraídos o desconcentrados.

Seguramente en los últimos minutos tu mente haya recordado, o pensado, algo que no tiene nada que ver con lo que estás leyendo.

Una mente sobreestimulada es como una taza llena en la que no puede entrar nada nuevo.

¿Qué hacer? Podemos darle una orden a nuestra cabeza y decir ¡STOP! ¡BASTA!, pero a veces no es suficiente. En ese caso podemos probar con otras otras técnicas que nos ayuden: Apretando las manos fuertemente y entrelazando los dedos, conseguiremos impedir que la sangre circule normalmente y el sistema nervioso autónomo se desconecte.

Hay que tener en cuenta, que nadie mejor que nosotros mismos para saber qué actividades y ejercicios nos resultarían más idóneos y útiles, en función de nuestro carácter, situaciones y características personales: dar un paseo, salir a la calle, leer algún libro…

Hoy mi paseo ha sido de algo más de dos horas. ¿Qué haces tú para vaciar tu mente?

Foto: Flickr

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