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6 Ayudas para Manejar la Rabia

Dice Aristóteles: “Cualquiera puede enfadarse, eso es muy fácil. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y de la forma correcta, eso ciertamente, no resulta tan fácil.”

Está claro que no enfadarse nunca, no es recomendable, esa mala energía se queda dentro y al final acabamos explotando con las consecuencias que eso supone para nosotros y para el resto. Explotamos con la gente a la que queremos o tenemos más cerca y no la que está de paso o apenas conocemos.

Si, enfadarse es bueno y hasta saludable, pero también deberíamos aprender a hacerlo. Si nos enfadamos con alguien seria mucho mejor que valorásemos antes con quien lo estamos haciendo, en que grado, en que momento, con que propósito y de que forma. Eso nos ahorrará muchos disgustos en el momento y problemas posteriores.

¿Estás demasiado enfadad@?

Los siguientes consejos te pueden ayudar para calmarte antes de expresar claramente tus preocupaciones o lo que no te molesta.

  • Mantén la calma. Aunque lo has escuchado hasta la saciedad, cuantas veces lo has intentado. Contar hasta diez y salir de la habitación, funciona.
  • Respira. Respira profunda y rítmicamente, imaginándote una escena que te relaje.
  • Ejercicio. Si has tenido un mal, día, no has podido expresar tu enfado, sal a caminar o a pasear en bicicleta, algún deporte que te permita eliminar esa energía.
  • Actitud positiva. Repite frases que te calmen como: “Mantén la calma,” “Estoy enfadad@, pero lo puedo controlar,” o “no debo dejar que esto me moleste o lo acabaré pagando con quien no debo”, “no es realista esperar que todos se comporten de la manera que tu desearías”.
  • Humor. Usa el humor para aliviar la tensión. Piensa en una historia o chiste ameno. Imagínate a ti mismo, o a la persona con la que estás molesto, en una situación graciosa.
  • Escribe. Una vez ha llegado la calma, anota las situaciones que provocan tu enfado y tus reacciones. Así sabrás detectarlas cuando vayan a suceder.

El objetivo del manejo de la ira es reducir los sentimientos emocionales desbordados y la activación fisiológica que provoca. Si no puedes deshacerse, alejarte, o cambiar las cosas o personas que te provocan el enfado , puedes proponerte aprender a controlar tus reacciones.

Foto: Flickr

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